Al amanecer
I
La casa estaba en silencio. Yo lo escuchaba a través de la puerta, encima de mis ojos cerrados y dorados por la luz quebrada de las ventanas.
Moví primero los dedos en el acto de sostenerme de algo, quizás de la tensión del sueño. Me aferré del aire como de una soga que me sacaría a flote. Con las yemas tanteaba la transparencia, la voluble corriente que se arrastraba en los pliegues de las cortinas elevadas. Mi retina se negaba a considerar la veracidad de la iluminación azulada, de la deformación esencial de los objetos bajo la visión de quien aún sueña en la vigilia.
Alcé lentamente la cabeza; los ojos en sombras, los cabellos grasosos sobre la cara. Vi el vidrio de la ventana, sus verjas de hierro que cortaban la luz, como pájaros amarillos aprisionados. Apenas era de día.
II
El gotero deja caer su ruido lento sobre el tubo y la intravenosa, y cada vez que resuena, el agua, al final de las ondas perturbadas, se oscurece un poco. Tengo la mirada fija en el vaivén verde del electrocardiograma, en el pitido constante que sigue anunciando la vida, su parpadeo, su incontable intermitencia. Hay un enfermo en esta cama, tiene la piel curtida y el semblante grave. Lleva ya la etiqueta de permanente y terminal. A lo mucho habrá vivido ochenta años. Sus ojos están perdidos por el sedante, algo amarillos por la vejez. Me cuesta trabajo mirarlo pues el cuarto está completamente oscuro.
III
Observo en todo momento la televisión, más abierta, más honda que este cuarto donde las paredes se llenan y encierran unas a otras. A veces el destello del televisor golpea con fuerza las esquinas negras de la habitación. Entonces siento que todo está iluminado. Cuando mi padre llega me ve absorto frente a los programas. Enfurece, se colapsa con las manos en la frente y los ojos irritados; la garganta le vibra siempre en el grito. Nunca lo he escuchado. No puedo apartar la mente de la infinidad de rayas que cruzan la pantalla. Sé que me quiere, pero no comprende el vértigo que me llena en el momento en que el fulgor de la televisión es tan violento que absorbe todos los rincones y el cuarto es como una ventana abierta.
IV
Anoche no dormí. Había sufrido otro ataque en la tarde y hasta la madrugada lo regresaron a la cama, estable, pero bajo advertencia. Yo me quedé a cuidarlo pues soy el más cercano a él, casi su amigo. Mi hermano no tiene apego a la familia y mi madre
ha estado lejos de él, de mí. Descansaba con dificultad, cansándose de soñar, incomodo por la muerte y por la vida. Me preguntó si usaron el desfibrilador, si tuvieron que llegar a eso para mantenerlo un momento más con nosotros. No le digo nada, volteo hacia otra parte. La sombra de las cortinas le tapa el rostro.
V
-¿Qué puede ser más real que la realidad?- Me preguntó una vez mi padre.
- El sueño. El sueño o la muerte.
VI
Salíamos Poco. Yo no quería. Rechazaba la mayoría de las invitaciones. Sólo cuando me imploraba que tomara un poco de sol y que lo acompañara al centro del pueblo accedía.
- Hijo, vamos, es rápido. Te prometo que te dejaré en paz la semana entera si estás conmigo hoy. Extraño que seas mi hijo.
- Está bien, pero los demás días me quedo a ver la T.V.
Dejamos la casa atrás, luego la división del complejo habitacional para llegar a la avenida principal. Una vez en la avenida caminamos hasta el principio del pueblo, tostado por la luz violeta de la tarde. Mi padre se acercó a mi y me abrazó con tanta fuerza que me encontré a la misma altura que él.
-Ya papá, bájame, hay gente.
- No comprendes hijo, nunca volverá a ser a sí.
- Claro que sí papá, aún nos queda mucha vida.
- No lo sé. El tiempo
La fuerza de sus hombros hacía sombras anchas. Cuando resentía mucho el calor me ocultaba tras su espalda, y ahí me quedaba un largo rato, a orillas de mi padre.
- Tomemos un camión, ya estoy cansado.
- Caminemos que te hace mucha falta.
- Pero papá, hay muchos y son baratos, así aprovechamos más el día, aunque sea uno, el de ida.
- Bueno, está bien. Deja que nos alcance en el camino.
VII
El ruido del electrocardiograma rompe en alarma. Cierra los ojos, pierde la tensión en todo el cuerpo. Llegan algo demorados los enfermeros. Utilizan el desfibrilador. Nada. La luz, al fin, sobre los muros y las ventanas, sobre las rejas. Ojalá la vida nos alcance en el camino.
















Comments
PD. Ya se te extrañaba amorcito!
--
Avatar By - :devtwisted-scissors :
me gusto leerlo
como dice dag
ya se te extraniaba
--
Life isn's fair, but that's what makes it so great and beautiful.
-96% of teens won't stand up for God. Put this in your sig if you're one of the 4% who will-
--
...Soy el viento susurrante que corrompe los sentidos...
sí, es triste, pero me ha gustado...
--
"For always..."
triste, pero boniito ^^
--
"Come, I wanna hear your whispering me that song"
I am the moondance"
Sabes qué me gustó? Que cuando lees un pasaje crees que lo entiendes pero no sabes como situarlo y eso te obliga a releer los otros y eso hace que al final no sean VII fragmentos, sino una narración "mezclada" en una olla, sabes?
Qué más... vi un detalle que quizá querrías considerar:
El gotero deja caer su ruido lento sobre el tubo y la intravenosa, y cada vez que resuena, el agua, al final de las ondas perturbadas, se oscurece un poco.
Esta frase es muy larga y como que queda rara... que te parecería: "El gotero deja caer su ruido lento sobre el tubo y la intravenosa, y cada vez que resuena, al final de las ondas perturbadas, el agua se oscurece un poco".
Besos!!
--
"The greatest thing you'll ever learn is just to love and be loved in return"
Me da gusto leer tus comentarios ñ_ñ tendré en cuenta lo de la oración xD quizás sí es muy larga, aunque igual nada más le quitas agua xD y si quitás agua parece que quitas el referente xD te quierooo
--
"Para que me recuerde (...) para que la abra y mire en el espejo esos ojos, esa boca. Puede ser que entienda, mirándose, que no es posible vivir sin usted" Juan Carlos Onetti
--
"The greatest thing you'll ever learn is just to love and be loved in return"
--
"Para que me recuerde (...) para que la abra y mire en el espejo esos ojos, esa boca. Puede ser que entienda, mirándose, que no es posible vivir sin usted" Juan Carlos Onetti
Previous Page12Next Page